Via crucis

 

Podemos rezar el via crucis en casa, 

acompañando a Jesús que lleva la cruz hacia el Calvario.

Hagámoslo con la Virgen, y desde su Corazón inmaculado 

meditemos lo que Jesús sufrió por nosotros.

Si eso hizo El por mí, ¿qué haré yo por Jesús?

 

Al comenzar, decimos:

 

+ Te adoramos, Señor, y te bendecimos,

¨ Porque con tu santa cruz  redimiste al mundo.

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I. primera estación

         JESÚS CONDENADO A MUERTE

      Entonces, ¿tú eres el Cristo, el hijo del Altísimo? Jesús respondió: ‑Yo soy. El sumo sacerdote, rasgándose las vestiduras, exclamó: -¿Qué necesidad tenemos de testigos? Ustedes han oído la blasfemia... Y todos condenaron a Jesús a morir... (v. Mc 14, 61-64; Sal 2, 2-8).

   Jesús, Dios de Santidad infinita, es condenado como si fuera un delincuente. El lo acepta con paciencia invencible, para evitarnos la condena que nosotros merecíamos por nuestros pecados.

   Padre nuestro...

 

II. segunda estación

JESÚS CARGA CON LA CRUZ

      Pilato les preguntó: ¿Voy a crucificar a vuestro rey? Los judíos respondieron: No tenemos otro rey que el César. Entonces se lo entregó para que lo crucificaran (v. Jn 19, 14-17; Is 53, 1-3).

   Después de la flagelación, Jesús encuentra todavía fuerzas para cargar la cruz que nosotros ponemos en sus hombros con nuestros pecados. El amor es fuerte como la muerte, y Jesús lo muestra en su sacrificio.

   Dios te salve, María...

 

III. tercera estación

JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

      Si el mundo los odia, sepan que antes me odió a Mí. Si ustedes fueran del mundo el mundo los amaría. Recuerden lo que les he dicho: El siervo no es mayor que su señor (v. Jn 15,18-20; Is 63, 2-5).

   Si es posible, aparta de Mí este cáliz, había pedido Jesús al Padre. Pero a pesar de la resistencia de su humana sensibilidad, y de la debilidad de su cuerpo maltratado, Jesús avanza, para amarnos hasta el fin.

   Padre nuestro...

 

IV. cuarta estación

JESÚS ENCUENTRA         A SU MADRE

      Cuando Jesús vio a Su madre y al discípulo que El amaba, dijo a Su madre: Mujer, he ahí a tu hijo. Y al discípulo: Ahí tienes a tu madre (v. Jn 19,25-27; Lam 2,13).

   En una calle polvorienta de Jerusalén se cruzan las miradas y aflicciones de Jesús y de María. Una mirada de dolor inmenso que se aumenta en cada uno con el dolor del otro, en mutuo entendimiento y aceptación.

   Dios te salve, María...

 

V. quinta estación

JESÚS ES AYUDADO POR EL CIRENEO

      Habiéndose burlado de Jesús, le quitaron la capa púrpura y volvieron a ponerle sus vestiduras. Y obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene, a llevar Su cruz (v. Mc 15, 20-22; Sal 141, 2-5).

   Jesús lleva la cruz por nosotros, pero espera de nuestra nobleza la solidaridad activa. Espera que quienes compartimos el regalo de la vida y de la gracia, sepamos compartir también el sacrificio redentor.

   Padre nuestro...

 

VI. sexta estación

VERONICA LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS

      Y el rey les dirá: En verdad les digo, cada vez que lo hicieron por uno de éstos, lo hicieron por Mi (v. Mt 25,37-40; Ecco 6,14-17).

   Es una mujer la que da el paso al frente. Y es la delicadeza y el coraje de Verónica lo que sacude nuestra cobardía y nos arrastra al testimonio. Jesús va a estampar Su rostro en quien no se avergüenza de El.

   Dios te salve, María...

 

VII. séptima estación

JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

      El cargó con nuestra debilidad y soportó nuestros sufrimientos. fue atravesado por nuestras faltas y cargó sobre sí nuestras culpas (v. Is 53,4-9).

   Jesús vuelve a caer. Para volver a levantarse y continuar. No cede, no se entrega, no renuncia a lo que ha emprendido para mayor gloria de Dios y salvación de Sus hijos. En Cristo ya hemos vencido a la inconstancia.

   Padre nuestro...

 

VIII. octava estación

JESÚS CONSUELA A LAS PIADOSAS MUJERES

      Y en la multitud había algunas mujeres que lloraban y se lamentaban por El. Jesús les dijo: ‑No lloren por Mí, sino por ustedes mismas y por sus hijos (v. Lc 23,27-28; Lam 1,12.16).

   Y en esas mujeres estamos representados también nosotros. Somos nosotros los que lloramos por Jesús, viéndolo tan maltratado por nuestros pecados y los de todo el mundo. Lloramos por nosotros mismos.

   Dios te salve, María...

 

IX. novena estación

JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

      Heme aquí, postrado en el polvo. Enséñame a vivir según tu palabra. Yo confesé mis culpas y tú me escuchaste. Mi alma sufre, fortaléceme, mi Dios (v. Sal 118, 25-28; 26,1-3).

   El Jesús que vive en cada cristiano cae siete veces al día para levantarse otra vez. Dios no nos pide la perfección acabada sino la persistencia en la lucha, en la humildad que confía en El y nos levanta.

   Padre nuestro...

 

X. décima estación

JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

      Después que lo crucificaron echaron a suerte sus ropas, para cumplir la profecía: -Se dividieron mis ropas entre ellos, y sortearon mis vestiduras (v. Mt 27, 34-35; Job 5, 17-18).

   Desprenden con violencia del cuerpo de Jesús las ropas adheridas a sus llagas. Sufre el cuerpo, sufre su pudor, sufre en silencio por cada uno de nosotros. Jesús está conquistando, con su sacrificio, nuestra castidad.

   Dios te salve, María...

 

XI. undécima estación

JESÚS ES CLAVADO        EN LA CRUZ

      Cuando llegaron al Gólgota, crucificaron a Jesús y a los ladrones, uno a su derecha y al otro a su izquierda. Jesús dijo: ‑Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen (v. Lc 23,33-34; Sal 21).

   Echan a Jesús al suelo. La cruz lo aguarda, con los brazos abiertos, para consumar el sacrificio. Las manos que bendecían, curando almas y cuerpos, los pies que buscaban ovejas perdidas, reciben nuestra ingratitud.

   Padre nuestro...  

 

XII. DUOdécima estación

JESUS MUERE EN LA CRUZ

  Entonces el sol se ocultó, el velo del templo se rasgó por el medio y Jesús, con un grito, exclamó: "Padre, todo está cumplido. En tus manos encomiendo mi espíritu" (v. Lc 23, 44-46).

   Todo está consumado. Jesús nos ha dado la prueba más grande de Su amor, dando Su vida por nosotros. Era necesario que El muriera para que nosotros tuviéramos Vida. En El hemos muerto, para vivir en Dios.

  Dios te salve, María...

 

XIII. DECIMOTERCERA estacióN

JESUS EN BRAZOS DE SU MADRE

  Cuando los soldados llegaron hasta Jesús, vieron que ya estaba muerto, por lo cual no le rompieron las piernes. Pero uno de ellos le clavó la lanza en el costado, de donde brotó sangre y agua (Jn 19, 33-35).

  Desde el comienzo Ella estaba allí. Ella lo trajo al mundo. Ella fue para Jesús la protección maternal. Ella lo vio un día partir y desde entonces, en silencio, lo acompañó solidaria, hasta compartir la Pasión, corredentora.

   Padre nuestro, Ave María y Gloria.

 

XIV. DECIMOCUARTA estación

JESUS ES PUESTO EN EL SEPULCRO 

José de Arimatea tomó el cuerpo de Jesús, y envolviéndolo en un lienzo lo depositó en la tumba que se había hecho cavar en la roca (v. Mt 27, 59-60; Sal 29, 2-6)

El cuerpo que la Madre de Dios había formado y ofrecido yace, escondido, despojado, asesinado.

Muerto para el mundo que no lo conoció, el cuerpo de Jesús espera el tercer día. Y espera nuestra imitación y seguimiento.

 

Oración Final

  Oh Señor Jesucristo, para redimirnos quisiste hacerte uno de nosotros, sufrir la persecución y la ignominia, beber el cáliz de la Pasión y morir en la Cruz que fabricaron nuestros pecados.

 Acepta, te rogamos, esta oración reparadora y líbranos, por los sufrimientos de Tu divino Corazón y los de Tu Madre amantísima, del pecado que provocó tal sacrificio.

 Y no permitas que nada nos aparte, en adelante, del camino que nos lleva a la Gloria, por la Cruz. Amén

   

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